martes, 29 de septiembre de 2015

Real o proyectado, al menos rompe la monotonía.

 Otra persona distinta a lo que escribí por ahí abajo, asunto que ya se alejó, al igual que se aleja todo, navegando en el tiempo cuando éste no se usa para experimentar el asunto en cuestión.

 Entonces, esta vez otra persona. Una más real, más verídica, más cercana. Digamos. Daría detalles más concisos, pero uno nunca sabe cuándo va a ser sorprendido expresando las idioteces que siente. Sí, es algo que a veces me importa. 
 De todas formas, se trata de una situación vivida mientras dormía. Lo único que recuerdo es la ternura de sus ojos alegres poniéndose bizcos de mirarnos tan cerca. Y mira que yo ya no soy así, dejé de sentir esa ternura hace tiempo. Con respecto a los enamoramientos y el caer cautivado, internamente me volví como esos paisajes de desiertos o acantilados salados que previamente habían sido mares llenos de vida pero que ahora estaban mejor sin la molestia de habitantes rondando por las cercanías. Porque la soledad no es soledad si se entiende a si misma, y esto es saber que uno mismo es su mejor compañía.
Pero sin embargo, me llevé la sorpresa. Me llevé la sorpresa, en la vida "real", una noche. Y yo que andaba convencido de que no necesitaba a nadie más fuera de mi. Well, las cosas cambian y esa noche la vida me puso a esta piba en ese lugar, la miré y reapareció en mi esa sensación...tan estúpida, tan infantil, tan carente de sentido aparente. La que me había definido la mayor parte de mi vida. Ese impulso sentimentalmente caprichoso. Cosas sin sentido para quien analiza con el lado izquierdo. Fue así como se terminó estableciendo un contacto, y tras caer algunas fichas del dominó, terminé soñando con esos ojos que rozaban sus pestañas con las mías. No voy a decir que no me estimularon un poco varias de las cosas que  ella hizo y me dijo a lo largo de diferentes días, tal vez sin intención, pero yo siempre fui así, siempre se lo dije a mi abuelo cuando era muy chico: "Soy así porque no puedo ser de otra manera."



domingo, 2 de agosto de 2015

Delirios sobre una chica en bits

Entre las descargas de lo percibido, el alcohol y el sueño profundo, todavía recuerdo algo; un detalle que no se perdió. Porque así lo quiso el cerebro que funciona cuando estoy despierto, o porque desde el otro lado quise retenerlo incluso cruzada la línea de lo etéreo. ¡Intensa voluntad!
No fue mucho, fue un momento y un detalle, lo cual es más grande que lo llamado "mucho". En verdad los detalles son más grandes que las grandezas que los contienen; será porque sin ellos serían insípidas inmensidades, planetas vacíos.

Y como siempre, doy más vueltas en la imaginación que Walter Mitty, así que yendo al mero asunto: entre toda la maraña del desagote generado por un largo día, joda y profundos vasos negros que impactaron en el sueño, apareció esta chica. Pocas personas alrededor y ella del otro lado de la mesa, mirándome de frente al hablar no se qué cosa. Ojos oscuros tan profundos que tuve que mirar hacia un costado, colaborando en todo esto mi atracción por ella. De todas formas, me llamó la atención desde el primer momento que vi algo suyo en una pantalla...una pantalla, típica idiotez que me define. Pero fue una mirada real, no fue de acá, fue del lugar al que se va mientras este cuerpo descansa. Claro que muchos nos encontramos del otro lado para hacer cosas que acá no entendemos; en este caso no me importa ni un poco entender, prefiero poder volver a esa situación, y quedarme más tiempo en esa mirada.