Entre las descargas de lo percibido, el alcohol y el sueño profundo, todavía recuerdo algo; un detalle que no se perdió. Porque así lo quiso el cerebro que funciona cuando estoy despierto, o porque desde el otro lado quise retenerlo incluso cruzada la línea de lo etéreo. ¡Intensa voluntad!
No fue mucho, fue un momento y un detalle, lo cual es más grande que lo llamado "mucho". En verdad los detalles son más grandes que las grandezas que los contienen; será porque sin ellos serían insípidas inmensidades, planetas vacíos.
Y como siempre, doy más vueltas en la imaginación que Walter Mitty, así que yendo al mero asunto: entre toda la maraña del desagote generado por un largo día, joda y profundos vasos negros que impactaron en el sueño, apareció esta chica. Pocas personas alrededor y ella del otro lado de la mesa, mirándome de frente al hablar no se qué cosa. Ojos oscuros tan profundos que tuve que mirar hacia un costado, colaborando en todo esto mi atracción por ella. De todas formas, me llamó la atención desde el primer momento que vi algo suyo en una pantalla...una pantalla, típica idiotez que me define. Pero fue una mirada real, no fue de acá, fue del lugar al que se va mientras este cuerpo descansa. Claro que muchos nos encontramos del otro lado para hacer cosas que acá no entendemos; en este caso no me importa ni un poco entender, prefiero poder volver a esa situación, y quedarme más tiempo en esa mirada.
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